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  • Mandilea Cocina

Patatas Nuevas

Actualizado: 30 de sep de 2019

Son las seis y media de la mañana y me pregunto por qué tengo que estar hoy sábado en pie ¿cómo acepté ayer este horario descabellado para echarnos mutuamente una mano en nuestras huertas recogiendo de madrugada las patatas que por otro lado nos valdrán para todo el año?


En realidad siendo finales de Junio y con la consabida ola de calor sabes que tiene razón y resignado sales al campo dándote cuenta de que esos quince grados son perfectos para ponernos al tajo.


Todo empezó justo tres meses antes, que es lo que debe transcurrir entre la siembra y la recolección de las patatas nuevas. Importante, importantísimo hacer la siembra en luna menguante…y como todo el mundo sabe, al menos aquí en la Vera, todos los viernes por la tarde son menguantes, rigor científico, ya saben. Y cómodo comodísimo porque estábamos en quincena creciente y no convenía retrasar más la siembra.


Las patatas son lo más fácil de la huerta, se cortan en trozos con “ojos”, dos o tres por patata para sembrar, de donde surgirán los tallos de la nueva planta. Los cortes conviene sellarlos con ceniza por ejemplo, para que no se pudran, pero eso va por zonas y no es en realidad necesario. Se deja caer en el suelo, delante de la punta del pie, se pisa con el otro pie y se pone la siguiente, oro y plata ¿recuerdan? Repetir hasta terminar los surcos que se hayan previsto y preparado.


Poco riego al principio, luego abundante, quitar alguna mala hierba y según vaya creciendo la planta con el azadón o zacho, aporcar, aterrar, rejuntar, cada cual lo llama como quiera, que no es otras cosa que ir arrimando tierra a las plantas para ir enterrándolas en parte y que así echen nuevas raíces, y por tanto mayor producción. Con un par de veces que se haga es suficiente, aunque a más trabajo se puede esperar mejor resultado…o eso quisiéramos.


Las plantas de la patata son bonitas, dan unas flores blancas o azuladas preciosas, según variedades.


Unos días antes de recoger se corta el riego para sacarlas mejor, se cortan y retiran las plantas dejando limpio el terreno para el día de las seis y media de la mañana, ya saben.

Volviendo al presente, si se tiene tractor con algún apero aparente que te evite el duro trabajo del desentierro la cosa sabes que terminará en un par de horas de mucho cansancio recogiendo del suelo a cajas y con un par de pasadas del tractor sacarás de la tierra prácticamente toda la producción. Si no, prepárate para sufrir desenterrando con el zacho planta por planta, sólo apto para huertas pequeñitas.


De ahí a extender en un suelo limpio, fresco y oscuro para que se les caiga la tierra y se vayan retirando las que se malogren. Y ya está, las diez de la mañana y bebiendo una cervecita fresquita acompañado de un pan con lo que sea, que hay que recuperar fuerzas.


Ha sido una gran producción ¡lo que estamos aprendiendo!


Próximamente estarán en Mandilea.




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